BIENVENID@S

Estimad@s Amig@s
† † † † † †
† † † † † † Es, este mi delirio de palabras que enfocan la debilidad, fortaleza y en si, me vuleve un loco creador, un poeta que derrama del corazon, inutilies nostalgias....!!!!! † † † † † †

martes, 6 de enero de 2026

Enternecida Mía

Desde el umbral de esta ventana
¡te admiro!
veo caer el atardecer, lentamente;
¡acechando ya! la noche,
donde mis pensamientos
son más nefastos;
¡insomnio.. insomnio!
me has causado,
desde aquel instante
en que te encontré,
desde entonces
para mí,
quererte en silencio
es mi derroche,
como un reproche.

No sé si es que estoy flaqueando,
con mi inspiración
o es que acaso es, una ineptitud;
de mis sentidos
que cuando queriendo quererte,
no me animo a fluir,
aquellas palabras;
que con pudor
el corazón emerge.

¡Oh, Mi hermosa mujer!
de sutil piel,
tan delicada como
un vaso de cristal;
aroma delicioso que despide
de tú cuerpo,
son jazmines para mí;
¡que embriagante es!,
la pureza misma de tu alma.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



lunes, 5 de enero de 2026

Inocencia Atormentada

A la sombra de un árbol;
se encuentra
aquel niño miserable,
con su vocecita quebrantable,
y lágrimas que corrían
en sus rosadas mejillas,
como si hubiera padecido
de maltrato;
se me entumecía el alma,
se me partía el corazón;
pues nada se puede hacer;
solo queda, preguntarme,
¿quién sería ese infame ser,
que lo corrió?
donde desechando su ira,
se complacía de su ignorancia;
lastimando su débil y delicado
cuerpecito infantil.

¡Quien entiende!
a tales personajes absurdos
que echan su locura,
en un inocente vástago;
de sensible corazón,
y rostro angelical,
que simplemente juega
y vuela imaginación,
buscando un cielo,
lleno de compasión,
para su protección.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



Triste Realidad

¡Gritos de libertad!
hoy proclamo
con la frente muy en alto,
y puños de revolución;
soy uno más,
de esta sociedad arcana,
que paga sus tributos,
y recibe despojos;
la insaciable causa del poder,
ha causado destrozos, autonomías,
desvaríos, muertes incompetentes.
Ya nada puede con ella,
ni gritos, ni lamentos,
pues ¡eh aquí!
el soñador de una tierra libre,
con fragmentos de guerra,
y brazos suntuosos,
que denota un elogio
palpable a la justicia;
solamente la porfía
y la lucha deleitara mi ser,
dadivoso y ufano,
emergeré las frases de libertad.

Esta es la triste y cruda realidad,
no visto de etiqueta,
ni llevo portafolio,
soy humilde,
con el alma soñadora,
que expande por doquier,
la profecía ansiada,
el tronar de las guitarras
y dulces melodías;
ese soy yo,
quien enfoca su propia ilusión.

Un fulgor al ocaso,
me espera con ansia,
ansia loca de mente abierta,
no doblegare mi espíritu,
del poder lograr,
¡la existencia de surcos!,
no podrán opacar
los pasos,
mucho menos
los pensamientos,
que engrandece al hombre; 
por su ideal,
¡ni después de muerto,
lograran silenciarme!.

¡No Sucumbiré!
de esta monotonía grotesca,
que abusa de la ingenuidad,
injustamente,
ya está basura social, 
pronto acabara al fin,
y el áureo maravilloso,
de la mañana,
expandirá sus rayos
y bañara de oros,
y junto a la libre expresión:
¡gritare!
¡Por siempre libertad!
¡Por siempre libre!
¡Por siempre Ulises!

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



domingo, 4 de enero de 2026

Un Negro Mártir

Voy divagando
como misteriosa sombra
por las noches;
las caricias más vanas
de la oscuridad
en pleno reproche;
no es mi imaginación,
es la sensación
de mi acabada esperanza;
envuelta de temores y tedios,
proclamando la inexistencia de algo;
¡en ella! alcanzan,
los más angustiosos derroches,
de impune soledad;
que mata sin piedad,
en esta edad;
desvanecida hacia un holocausto
de angustias y horrores.

Fatalidad de engaños,
conseguiste que el alma mía,
llegue a ser derrotada, al pasar los años,
con palabras de hipocresía,
que repugna y desprecia,
y en ti, es denotada,
hacia lo más sarcástico,
donde es más resistente,
aquel error incipiente,
¡es esa! 
la necia, la repudiable y la miserable sabiduría;
engarzando a un doble entendimiento
sus farsas promesas que embaucarían,
a los seres más nefastos
de esta corroída tierra;
que viene desde hace mucho tiempo,
sin emprendimiento.

Me estoy alimentando
de aquellos misterios;
donde en mí, todo es:
nostalgias sin rumbo;
¡parece que en mí!
absolutamente todo, todo es turbio,
como se torna un desquiciado
a su loca necedad,
cuando cree haber visto
una mágica ansiedad,
cubierta de matices,
que vendan a los ojos,
ojos que plenamente,
están ciegos, para sus ingenios,
¡oh cielos! ¿que esta, ocurriéndome?
me encierro en mi mundo,
sin saber que causas
han afectado este indulto,
que ahora es tan inculto,
y hoy estoy de luto.

Voy hacia cielos infinitos,
donde vuela mi mente,
donde finjo un paraíso
de arrobamientos,
que en mí; todos los sentidos
dejan inquietos;
este místico vuelo,
me ha encadenado tan fuerte,
que ahora siento
que ya todo es en vano,
¡se a quedado el alma sola!
netamente sola, el alma mía,
ya mi cuerpo yace,
recio en aquella tumba, 
sin más dolores,
sin más temores
y en plena calma;
en aquel féretro frío
y sombrío, que incita escalofrío.

El espíritu mío,
¡ya no está conmigo!
¡ya no está conmigo!
¿por qué has dejado
el cuerpo inerte?,
¿por qué no has dejado
que ame el corazón?
que palpitante estaba
por aquella ilusión,
¡ya no estás conmigo!
¡ya no estás conmigo!
¿a dónde fuiste alma mía?
¿en dónde te escondiste?
que otra desilusión
estás pretendiendo causar;
quien sabe,
¿acaso estás en otro cuerpo?
que en mí, la lógica
aun desacierta este placer;
que es humillante, ante este ser
que esta zollipo.

Bajo aquellos mantos
negros me escondo,
de la miserable caricia
que rodea mis ensueños,
¡ahí estoy moribundo!
con el espíritu solitario,
tratando de seguir un áureo
cuento, que a lo mejor aludiría,
como un encanto; de lo contrario
cundiría empeños,
¡empeños siniestros!
hacia un desahució
que un día quedará opacado,
en esta basta tierra; convirtiéndose
en pequeñas porciones de materia;
aquellas diminutas partículas
que no dejaran de cesar,
hasta el día de aquel fin;
prevaleciendo los ideales,
que riega el pensamiento.

¿Qué demonios está ocasionando
esta frustración?
que lentamente atormenta
el cerebro, ocasionando misterioso dolor;
¿qué es esto?
es que hasta los alaridos
de fieros animales desconocidos,
se lamentan;
como anunciando
la llegada de la tempestad,
o es el fin, de esta vida
terrena, descuartizada en dos,
de macabra obsesión,
desorbitado como aquella lumbre
de poco calor;
es este el juego,
siniestro que convierte
en especulación, ¡todo este engaño!
enredando en mi mente, ¡sin piedad!

¿A cuántos seres débiles,
está consumiendo esta pesadilla?
o es acaso la muerte,
que está en acecho
junto a mis espaldas,
se incrustando, como espadas,
engañándome con fatales,
sarcasmos de querella;
son estos los temores
que lastiman como puñales,
alojándose lentamente
y opacando mi recia vida,
amargándome,
como si fuera
un cuerpo sin cabida,
¡maldito miedo!
¿acaso no tienes alguien
mas superior, que te atemorice?
y dejes ya en paz
a este nefasto ser, sin augurios,
ya deja de perseguirme con tú negra
sombra, en estos calvarios,
que siempre es agobiante.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador


viernes, 2 de enero de 2026

Para Ti

¡Perdona amada mía!
esté amor,
que hasta mí, ha venido.

¡Perdona!
porque sin tú consentimiento,
te amado en silencio.

¡Perdona!
ya el corazón, a ti prefiere;
son tus ojos los hechiceros,
que a los míos cautivaron;
tus labios carmesínos y sensuales,
a mis labios las provocan.

¡Perdona!
no podía contener más,
este angustioso tedio que en mi consumía.

Pues tú belleza, tan divina,
que tan cerca la apreciaba
me quitaba el aliento
y enredaba el pensamiento,
ya nada te decía,
simplemente evocaba;
un suspiro alentador.

Perdona
la nostalgia del corazón;
que palpitante
y exorbitante
late muy fuerte;
agolpando mí pecho,
como queriendo escapar,
para unirse a tu pecho.

¡Perdona este delirio!
déjame que me humille a tus pies;
para implorarte de rodillas
y expresarte el gran amor
que hay en mí.

Perdóname dulce mía,
si este amor,
algún día te hace llorar,
perdona no es mi intención,
es culpa de la desesperación.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



No nos Callaran

No somos judíos,
tampoco bastardos;
somos personas
de pueblo que lucha,
contra la represión,
y abuso social;
déjenos vivir,
no somos falsos,
pregoneros.

El vestido que presume
nuestros cuerpos,
representa la obscura
realidad del hombre,
y la libertad,
del libre pensamiento,
que a pocos resplandece
su fulgor;
amamos el preludio, 
como ama el creyente a su Dios;
jamás seremos esclavos
de engañosas palabras;
no nos cautivaran,
con falsas promesas,
y no nos callaran
nuestras voces de justicia,
en contra de este sistema
degradante.
¡Por siempre libre!
¡Por siempre libertad!
¡Por siempre Ulises!

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



 

jueves, 1 de enero de 2026

Delirio Masivo

Espeso aire que ahoga la ilusión,
pretendes quitarme mi corazón;
recio y mustio venerare la pasión,
que osas socapar la dicha de razón;
rendido del cansancio triunfare,
sin trémulo de orgullo feneceré;
la injusta versión del fanatismo,
desdén de culpas, fatalidad vulgar.

Vértigo anormal,
de palabras capciosas,
es brío mocional,
de la esquivez social,
de materia pertinaz,
que encubre la duda,
de palabra muda,
que desprecia.

Todo esto es demencia,
sin fundamento,
que en mi se forma
como gran lamento.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



martes, 30 de diciembre de 2025

Abrupta Sensación

Lastimero corazón,
de inútiles gemidos;
profanaste mi pasión,
que quedaron engrandecidos;
las más ignotas sensaciones
que están desfavorecidos;
con el trecho cruel,
de mis lamentos caídos;
como bastas palabras,
que son enternecidos.

Auge jocoso
de peldaños mohecidos
que figuran los daños percibidos,
que siendo grandes,
son peleles concebidos,
de sufrimientos inigualados,
pavor, pavor en mí, están situados,
desvaríos de desquicios encarnizados
en este pellejo vil, del alma envanecidos.

Enjambre de dolor,
abarca todo mis sentidos;
duelo macabro, arrobo
de sueños sin sentidos;
penas mutiladas por el frío
solo fueron cándidos;
que mueren empalizados
o crucificados;
con tal trecho de brío
brumoso escandalizados.

Frustraciones en mi mente
obtusa queda paralizados;
los locos martirios de nefasto
amor que están caídos,
al abismo, como gotas
de sangre ya entorpecidos;
por fugaces luces
que fueron atraídos,
como atrae el odio
a la ambición; imantados,
como el hombre a la tierra,
así ya para siempre postrados.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



Loca Sensación

El auge que en mi creció,
con el tiempo
mi angustia absorbió,
aquellas mágicas sensaciones,
que brotaba sensatez;
es el hombre mísero,
caminando por su rutina monótona,
con sus brazos ya vencidos,
y con su vana esperanza,
deshecha, en su interior.

Somos el cruel reflejo
de nuestras visiones,
visiones grises,
que incrustan tristezas,
tristezas que solo corroe migraña
absolutista; donde empieza
a enloquecerme,
corre, huye, no te detengas,
estás atrapado, en un arroyo,
de insignificante fe.

Calumniado, como perro
en su desdichada zozobra, 
que en el interior recobra,
fuerza indescriptible
de lucha vana;
no dejes que el vuelo
de las pastillas,
te vuelvan loco;
haz que sea el principio
de tu propia ansiedad
que desesperado lo buscaste,
y que, a está alma la tentaste.

Ahora ¡camina ya!,
alza tus débiles brazos,
siente la fuerza
que envuelve tu cuerpo
y enrédate junto a ella.

¡Con ella!
te has vuelto un loco,
un loco sin tregua alguna;
no dejes desprotegida
tu ansiedad,
lucha por tu felicidad;
el dinero, té ciega,
el corazón, amor te entrega.

No dejes que te confunda,
palabras pobres de entendimiento,
ignora euforias necias,
recata nueva obsesión,
cura tú fe, que engrandezca tu alma.

Los años te vuelven loco,
los días te consumen
como una polilla,
cuando devora la madera.
No dejes que se torture;
tú visión engrandecedora,
aun no culmina tu misión,
debes seguir con tu ambición,
que aún no causan sensación.

Las ganas de ser mejor,
en veces te han decaído,
por tan difícil tiempo,
que sea, aun sigues presente,
porque sientes que
no eres fácil de derrotar.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



domingo, 28 de diciembre de 2025

Más que un Verso

El rencor no es una pasión,
el rencor es adicción de la estupidez,
enfocada a tantas mentiras,
que nunca se fundamenta con el amor,
que en ciertos brotes,
de amargura finges ser,
el mismo ser, sin dolor.

Hay hombres misteriosos,
hombres sombríos
que se abstienen a su loca
y necia ilusión.

Los hombres sabios,
que delimitan su sapiencia,
hacia la una cruda realidad,
mientras tanto estos hombres necios,
solo culpan el error
por su controvertida ignorancia
que a bien, hacen notar a leguas,
la lengua que demasiado sueltan.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador


sábado, 27 de diciembre de 2025

Violencia sin Causa

Personas desamparadas,
por el mundo, descontemplandas;
observan al ocaso,
las estrellas por las noches;
expirando poco a poco;
delirando en su negra existencia,
¡sin piedad de los demás!
jugando a quitarse la vida,
y abandonar su tortura.

¿Cuáles son estos seres?
son seres de la nada,
¡pues! nadie los consuela,
y viven al azahar, ¡consumiéndose!
en sus alcoholes baratos,
y ahogándose, cada vez más;
su intolerante vida, no tiene cabida
de esta grisácea y turbia necedad.

¿Cuál será sus destinos?
son graves sus causas;
pobreza, desempleo, ignorancia 
y demás repugnancia que somete;
no hay remedio y juicio,
para esté mal, que azota,
esta enfermiza sociedad, sin piedad.

Todo se derrumba,
ya nada lo detiene;
son vagas las esperanzas,
que mirando al cielo,
de hinojos imploran,
con oraciones que detengan,
las angustias que atormentan,
sus sensibles almas.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



viernes, 26 de diciembre de 2025

Intenso Amor

En la soledad de está habitación,
contempló tú imagen,
que impregnada quedó,
en mis cuatro paredes.

Me parece ayer,
pero en realidad son muchos
los años que pasan,
y aún recuerda,
mi frágil memoria,
de aquellos tiempos,
que jamás volverán.

Solamente en mis pensamientos,
hoy estas;
no tengo ya más, 
aquel amor,
que un día nos juramos.
Son tristezas y alegrías,
que maduraron nuestras
inocentes almas,
ya más interesaba
nuestro amor,
que el mismo amor,
que concedían nuestros padres.

Tú amor llego al mío, 
como el invierno,
cuando las gotas de agua,
se estrellan al suelo,
y todas juntas, forman un río.

Es así:
como el amor llego a mí;
como el impacto,
de aquellas aguas, al suelo;
como esas pequeñas partículas,
que más tarde inundaba el pensamiento;
como aquello es el amor en mí.

Vivir la intensa sensación,
que entre los dos brotaba,
me es difícil querer ahora;
pues el amor en nosotros; 
mataba de pasión,
hoy hay corazones,
que matan al amor;
que cosas tan distintas,
se presume sin ti.

Vuela..., vuela..,
vuela hacia el infinito cielo,
amor mío,
vuela, vuela hacia el edén,
que el amor construyo;
ya pronto estaré contigo,
luz del alma mía; 
flor y fruto del corazón;
vuela, vuela hacia el infinito,
ya pronto....  estaré contigo;
¡no desesperes!
porque creo que es justo
y necesario, esta ausencia.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador




jueves, 25 de diciembre de 2025

Alucinación

El mártir de mi conciencia,
es mi existencia
o es la tristeza,
que consumido quedó,
en aquellas épocas de franqueza,
donde niño,
todo era ilusión, sin nombre,
contemplando el arco iris
como queriendo llegar a su cumbre.

¡Ah! tiempo mío,
envuelto de nostalgia estoy,
imaginado aquellos días mozos,
llenos de furor,
¡que con tantas ansias!
¡busco, con fervor!
para gritar al infinito,
con gran embeleso,
¡aquí estoy¡

No estoy muerto, aun,
para aquellos que lo han deseado,
¡no estoy yerto!
como aquel desierto,
solo duermo en un desván,
solitario con gran afán,
alucinando aquellas cosas,
que jamás se van.

¡Oh, mi Dios eterno!
donde estás, 
que no te encuentro
para sentir tu calor paterno,
que mi cuerpo,
quiere descubrir,
para dilatarse y fundirse.

Solo somos el engaño,
de ciertas visiones,
que se aclaman
con ciertas canciones,
insólitas y tristes
que van encaminándose
a profanas pasiones;
se engatusan
miserables sensaciones,
que osan capciosas
palabras de maldiciones,
que fluyen inciertas.

¡Entonces que!
¿los espectros aún viven?
es que perturban
en mi consiente, con desdén,
y fatales burlas
que dañan mi mente,
para alucinar más y más
coherentemente.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



sábado, 20 de diciembre de 2025

El Fulgor del Alma Mía

Imagen espectrada,
en busca de tú cuerpo;
contienes las más dulces misiones
de serenidad;
en las fúnebres melodías,
mantienes las soñolientas,
alburas en sosiego esplendoroso,
con un confín misterioso,
a la hoguera;
qué clase de oscuro antro,
es la que profana mí alma
y asusta mi calma.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador


lunes, 15 de diciembre de 2025

Primer Amor

Tengo quince años,
me replico la dulzura voz,
de aquella niña;
de tez blanca
y liza cabellera;
de ojos café
y franca sonrisa;
sencilla como el alba.

Era la niña que encantaba,
mis sentidos y mi corazón;
desde que la encontré,
para mí fue grandeza,
deleite completo a la razón.

Muchos pretendían con ella;
en mi el gran celo me abrumaba,
y en silencio la admiraba,
con destreza la imploraba,
para poderla cortejar.

Era tan divina y pura,
que el mismo cielo la envidia,
me halagaba su compañía,
me hizo un poeta,
delirante de amor.

Anhelo su presencia,
me era grato su amor;
fragante aroma natural,
que despedía de su cuerpo;
éter virginal,
pasionaria mía.

Apacible sensación,
que sentía;
dulcísima palabra, que oía;
latidos exorbitantes
del pecho;
obsesión de mística juventud;
añoranza desmedida,
que gusta.

Amor es..
el aire que respiro;
ilusión justa que atesoro;
palabra suave que evoco;
ansiedad pulcra que derramo;
rubor intenso a hurtadillas.

Es esté, mí primer
y ferviente amor.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



lunes, 8 de diciembre de 2025

Hacia el Encanto de una Dulce Doncella

Alma de las Diosas,
fugitiva mía;
legendaria mía,
parece que ya te conocí
algún día;
exhortando quedó
el alma, desde que te vi;
xenófila mujer,
encanto que bebí;
añoranza desmedida
que gusta;
numen virginal
como postrimería, ¡esta!,
doncella mía,
augurio de mí candor;
rubores intensos a hurtadillas
con tanto pudor,
aroma de dulce fragancia
que despide de su cuerpo.

Éter maravilloso,
sueño mío que se crispo;
lontananza estrella,
adorada doncella;
imagen de las diosas,
en ti soy una moribunda
querella;
zollipo está el corazón,
como queriendo amarte;
aurora mía,
eres única, como un arte;
bella, que dibuja
los más grandes pintores;
estética sublimen,
que en mí son, placeres
tenues,
que jamás serán realidad;
hastiado consumido
en mi soledad, 
moriré sin piedad.

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador



domingo, 30 de noviembre de 2025

Solo un Recuerdo

¡Eh aquí! encerrado
en este mundo nefasto,
que construye la necia
tortura adusta,
ha nacido aquel ingenuo niño,
que en constante lucha;
sobrevivió a lo áspero
de su suerte,
engalanando al que será 
su muerte,
¡ese soy yo!
aquel que cuando niño;
era un gran soñador
con esmero,
y que jugueteando
con aquellos;
verdes saltamontes
en las praderas,
de mi majestuosa tierra
de aquel entonces;
me henchía de emociones,
que fueron de gran misterio
en aquellos tiempos,
gozar como cada muchacho
con aquel juguete,
que más adornaba
mis padres,
yo por ser
el más inquieto vástago,
siempre buscaba la mejor
manera de sentir,
el verdadero furor de la niñez,
en tristezas y negro mártir,
contemplaba la dulce melodía;
que mi madre tenia
al hablar, siempre segura 
de lo que decía,
en su regazo me sostenía.

Recordando aquella época
¡que jamás volverán!
triste, en mi alcoba admiro,
el atardecer junto a la ventana
tan tierna e inquieta a la vez;
se va consumiendo
al llegar la noche,
días emprendedores en el cual
me sentía el ser ¡más inocente!
con el gran sueño de un día ser,
¡más consiente!

¡Oh bella niñez!
de añorados recuerdos,
¡a donde fueron!
los carritos de maderos,
¡a donde fueron!
las canciones de cuna,
que ahora
con tanta locura
busco,
el mismísimo capricho
eufórico,
que lentamente
se fue esfumando,
¡aaaay!
¡tristeza mía!
dueña de mi
soñoliento vacío,
¡es que acaso pretendes
adueñarte de mi alma!.

Llegaba entonces
la época de colegio,
mi primer día de asistencia,
nuevos amigos por conocer,
había comenzado el de vestir;
con formalidad
y bien presentado,
no sabía con quienes
iba a enfrentarme,
pues los serios profesores;
que con sentido común,
habían empezado a enseñar,
sus temáticas absurdas,
que en nosotros todo
era de extrañar,
nada interesaba ya,
pues todos los días;
eran demasiadas
sus controversias,
ya cansados de escuchar;
emprendíamos el vuelo,
dejando escapar nuestras
imaginaciones;
volaba entonces,
hacia algún infinito cielo,
contemplando
las gordas nubes;
contemplando
sus aguaceros;
que cobijaba el campo;
sus destellos transparentes;
¡que dulce imaginación!
de espectro cautivo,
encontrándonos
al final, en un dulce sueño.

Pronto tocaba la campanilla,
para retornar a nuestros
pobres aposentos,
¡no! no llegábamos
a casa, buscábamos
la mejor manera
de contentarnos,
jugando en aquellos
espesos bosques,
que parecían colosos
ante nosotros,
dábamos
rienda suelta a nuestros
ingenios,
y sin darnos
cuenta, el tiempo había
transcurrido,
de por más de prisa;
desesperado
corría a casa,
donde mi madre
desesperada;
con su látigo
me esperaba,
que podía yo hacer,
escapaba con cautela
de su encolerizada aptitud;
escurridizo burlaba
ser lacerado,
como aquel conejo
que huye asustado,
del movimiento
más ligero,
en fin la razón,
lo tenía toda ella,
que al final
con sus caricias curaba,
los azotes
que en mi proporcionaba
campante,
mi bella madre,
quien con muchos amores,
ella me cuidaba
de torturosos temores,
que en mi cegaba la fuerza
de lo indescriptible.

¡Es ella!
quien con su ternura
brotaba su mano,
en mi grotesca cabellera,
¡es ella!
la que siempre me alentó,
para seguir más allá
de los horizontes,
para cruzar los surcos,
que en mi tropezaba,
¡es ella!
quien más confianza
me daba,
¡ella!
la confidente
de mis travesuras;
pero sin embargo
pasaron los años,
en mi cuerpo,
todo cambiaba,
mis pechos,
mis piernas,
mi cara,
y con ella,
mi madre se encontraba;
cada día más cansada,
¡pero muy animada!,
es como un roble duro de roer,
en su interior,
ya mi voz,
tenía el tono de un adolescente,
con demasiadas
preguntas que hacerme,
¡oh es que simplemente
aparentaba!
la discordia de candor
sencillo.

Era de verdad,
pronto dejaba
mis juguetes
y empezaba a interesar,
algo más emocional,
para mis instintos,
eran ya, las bellas doncellas;
que en el parque salían
a pasearse,
con sus más interesantes
atuendos,
que presumían
en sus delicados cuerpos,
ya más atraían; ¡aquellas!
pues todo sé hacia
por llamar la atención,
miles de piruetas,
miles de adolescentes chistes,
donde a hurtadillas ellas;
soltaban la risa
con mayor sensatez.

¡Eh allí!
las primeras palabras,
las primeras
noches, en desvelo,
los primeros
poemas escritos,
y algunos garabatos
que adornaba su contorno,
que con gran
recelo, se daba
cuentas,
a una sencilla
inspiración,
desde entonces
ya para mí fue:
la grandeza
de sutil sensación.

Por la calle caminando,
me encontré a una ellas, 
que siempre coqueta presumía,
y le pregunte:
¿Cuál es tu nombre?
dulce y adorada mujer
¡Laura! 
me contesto tímida.

Era el timbre
de su dulce voz,
envuelta en su encanto
mágico;
de aquella princesa
quinceañera,
de tez como el rocío,
de azabache
en su lisa cabellera,
de ojos negros
y franca sonrisa,
sencilla como el alba.

Era la niña
que hechizaba,
mis sentidos
y mi espíritu,
engalanando pureza
en mi corazón,
desde que la encontré,
para mí fue:
grandeza, deleite
completo a la razón.

Muchos pretendían
con ella,
en mi el gran celo
me abrumaba,
y en silencio
la admiraba,
con destreza
la imploraba,
para poderla cortejar,
¡como quien quiere!
la primera luz del día,
en plena noche estrellada.

Era tan divina y pura,
que el mismo cielo
la envidiaba,
me halagaba
su compañía,
me hizo un poeta,
delirante de amor.

Anhelaba
su presencia,
me era grato su amor,
fragante aroma natural,
que despedía
de  su cuerpo;
¡éter virginal!
pasionaria mía.

Era la...
apacible sensación
que sentía,
dulcísima
palabra que oía,
latidos regocijantes
del pecho,
obsesión de mística
juventud,
añoranza desmedida
que deleitaba.

Amor es... 
el aire que respiro,
ilusión justa que atesoro,
palabra suave que evoco,
ansiedad pulcra
que derramo,
rubor intenso a hurtadillas.

Este era principio,
de mi primer
y ferviente amor,
que buscaba,
sueño tras sueño,
en mi interior
con mucho empeño.

Con ella,
el alma se encontraba
ultrajada,
manantial de pudores
intensos,
que en la sangre fluía
dentro de mi ser,
divagaba como el aura
en plena noche,
como misteriosa
sensación enternecida,
desquiciado
como total marea,
desatando
malezas de lujurias,
comprendiendo 
el fervor entre los dos,
numen inagotable
como postrimera,
ensalzando
como el creyente a Dios,
impactado
como gotas de lluvia
al suelo;
que así como
estas palabras,
era que emitía
en pleno verano,
la declame diciendo:

Perdona amada mía;
este amor que hasta a mí
ha venido,
¡perdona!
porque sin tu consentimiento;
te he amado en silencio,
¡perdona!
ya el corazón a ti prefiere.

Son tus ojos
los hechiceros
que a los míos
cautivaron,
tus labios carmesinos 
y sensuales
a mis labios los provocan,
¡perdona¡
no podía contener más;
el angustioso tedio
que en mi consumía,
pues tu belleza tan divina,
que tan cerca la apreciaba,
me quitaba el aliento,
y enredaba el pensamiento,
¡ya nada te decía!
simplemente evocaba,
un suspiro alentador.

Perdona la nostalgia
del corazón, que palpitante
y exorbitante, late muy fuerte,
agolpando el pecho,
como queriendo escapar,
para unirse a tu pecho.
Perdona este delirio,
déjame que me humille
a tus pies, para implorarte
de rodillas y expresarte,
el gran amor que hay en mí.

Perdona amada mía,
perdóname sí este amor
algún día te hace llorar,
perdona, no es mi intención,
es culpa de la desesperación.
¡Perdona!
porque ya nada,
 retiene este dolor,
que en constante batalla
persigue tu amor,
¡perdona!
ya no hacen falta las palabras,
pues inquieta queda
la soledad arcana
cuando tú, en mi estas.

No bastando con eso, regrese
nuevamente a su morada,
a decirle las palabras,
que deleitaba el corazón,
con alto grado de pureza,
y dije:
He aquí otra vez
al pie de tu ventana,
buscando el consuelo,
que hurta la paz,
contemplando
tu rostro y adorando
tus melodías, 
es la fuerza que une,
energía misteriosa
que vigoriza el afán.

Concesión venerable,
de lucha bohemia,
cautivante mujer;
no desesperes mi ansiedad,
junta, tu alma a la mía,
sálvame de la hoguera,
no resisto más,
tener tus divinos ojos;
tan lejos de los míos,
¡ven por piedad!
ya la nostalgia explotará.

Definitivamente;
esta es la fuerza que expande;
un corazón enamorado,
ven conmigo esta vez,
para poderte decir:
lo que quema en el fondo,
no dejes que sufra más;
ya tu ausencia basta,
trae la ilusión,
que formó
nuestros corazones.

¡No mates! vida mía,
la soñolienta albura,
que derrama el alma,
ama como tal
y ven hacia mí,
glorifica la pasión
ansiada,
¡no temas!
ven junto a mí
y alberga la paz,
junta el cielo y la tierra;
hacia el edén prometido.

Para ti mujer pasionaria,
que deleitas con cariños,
los sentidos más profundos,
que hasta mí ha llegado;
tus lúgubres cantos astrales,
sosiega las almas que yacieron,
en ti solo es paz y cordura,
voluntad superior ansiada.

En tu soberana calma
los ángeles acarician
tu divino rostro
¡qué envidia la mía!
amarte en tu lecho quisiera
y ya nunca más dejarte ir.

A ti mujer canora,,
fuente de ventura,
con flores perfumadas,
de hinojos te implorare,
para poder escuchar,
de tus labios
mi dulce consuelo.

Entonces ya para mi basta,
una mirada, una sonrisa,
y estoy alegre...  muy alegre,
que el alma mía
sea amparada,
por los reflejos que emites,
para ti;
mi corazón, cuerpo y espíritu,
que sujetándose;
retiene tu belleza,
¡para ti mujer..!  ¡para ti!
va todo esto, sin excepciones,
en busca de tu presencia,
que perdido está,
bajo aquel hechizo divino.

Exigible y constante estaba;
sumido ya a robar el corazón;
de aquella bella mujercita,
que era tan inocente como;
un ciervo en su paraje,
tan dulce como la miel
en su colmena,
tan pulcra como la primera
luz del día,
eran sus labios rojizos;
que los míos apetecía,
era su primorosa mirada;
que en mi enloquecía,
todo aquello que yo veía;
en ella era,
lo más puro,
que emergía sencillez,
que en mi ahogaba
con su inocencia,
en ella brotaba la fragancia,
que perfumaba en mi lecho,
¡era ella! quien inquietaba
a mis sentidos,
¡era ella! la incitación
de mis locos desvaríos.

¡No puede ser
que haya terminado!
tan grande amor,
en tan corto tiempo.

¿Dónde quedaron, entonces?
tan dulces encantos,
¿a dónde se fueron?
aquellos primeros besos,
que con recelo
se plasmaban en la frente.

¡Ahhh! Ilusión  mía,
quebrantando nuestro pacto,
has dejado que vaya
mi primer impacto,
que llenosé de tanta fineza,
en tan pequeña alma,
dame el bálsamo que alivie,
y vuelva la calma,
que en instantes llega;
tu imagen espectrada
que impregnada quedo,
en aquellos destellos,
que lentamente
se volvió pálido.

¡Ahhh, caricia mía!
enlutada quedó sus labios,
en los míos,
con aquel néctar,
que esculpieron desvaríos;
has de recordarme
como el manto puro,
que se envolvieron nuestros
sueños, con augurio;
como que el tiempo,
contemplaba desilusión
pronto destrozaría, la ardiente pasión.

Como encarcelado dentro
de esta umbría miseria;
me aflijo por las nostalgias,
que aferraba a mi corazón,
ante todo lo más simple;
de mis errores; era la cruda razón,
es que importa demasiado;
la canción que brotaba
las liras de su voz,
o acaso era, el fluir de misteriosas
frases célebres,
cautivando se vivía;
con el proceder de muchas mujeres.

¡Cuánto tiempo esperaré!
no, no, no lo sé,
será este el destino,
que en lerdas horas,
se siente vibrar,
el eco que a lo lejos emiten;
siempre me está acosando,
esas ondas que se pronuncian,
en mi fúnebre melancolía,
que en constancia persigue,
la mística ansiedad,
que repuja por siempre, 
las soñolientas alburas,
lo más candentes
de mis inspiraciones,
es socapada en el interior
de mis matices,
comprendidas,
entre el bien y el mal,
en sosiego.

¿Qué cosas hay
en lo profundo del pecho?
que arrancar quiero
de su lecho,
este palpitante corazón;
donde hospedado quedo,
lo más vulnerable, que es la angustia
de este disgusto, entorpecido,
que llego, hasta el infinito
del cosmos,
contagiado
de haraposas
melancolías,
dando lugar
a la sustancia pecaminosa;
de distintas ansiedades,
que conllevo con este dolor.

¡Oh soledad mía!,
ansiedad de notoria
majestad ancestral,
gran diferencia
hay en este infernal mundo.

¡Mira!
Son consecuentes
las molestias de esta humanidad,
dónde se aferrarán al tiempo,
consagrándose 
a diferentes disturbios,
que entorpecen su vida
la fe que un día sembraron;
solamente cosecharon,
engaños.

¡Oh vida mía!
añoranza desmedida
que justificas;
extraño aquellos 
momentos inolvidables,
que en coartada
se van consumiendo;
sed de bienaventuranza
hoy proclamo;
de hinojos siento que flaquea
mi esperanza;
de esa juventud eternizada,
que engañada fue esclavizada
de vanidades suturadas;
poco a poco y lentamente,
se acaba este pomposo calvario,
sumiso a la bendición arcana,
desato la euforia
con gran embeleso,
para cautivar el nacimiento
de un calcinante amanecer;
y presumir renovadas tendencias,
engarzándome a lo más sublime,
arraigándome a las líricas voces,
donde se pronuncia la generación
de dichas y promesas,
donde siempre estarán presentes,
las luchas de los más fuerte.!!!!

Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador


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Poesía Inedita