¡Perdona!
porque sin tú consentimiento,
te amado en silencio.
¡Perdona!
ya el corazón, a ti prefiere;
son tus ojos los hechiceros,
que a los míos cautivaron;
tus labios carmesínos y sensuales,
a mis labios las provocan.
ya el corazón, a ti prefiere;
son tus ojos los hechiceros,
que a los míos cautivaron;
tus labios carmesínos y sensuales,
a mis labios las provocan.
¡Perdona!
no podía contener más,
este angustioso tedio que en mi consumía.
no podía contener más,
este angustioso tedio que en mi consumía.
Pues tú belleza, tan divina,
que tan cerca la apreciaba
me quitaba el aliento
y enredaba el pensamiento,
ya nada te decía,
simplemente evocaba;
un suspiro alentador.
que tan cerca la apreciaba
me quitaba el aliento
y enredaba el pensamiento,
ya nada te decía,
simplemente evocaba;
un suspiro alentador.
Perdona
la nostalgia del corazón;
que palpitante
y exorbitante
late muy fuerte;
agolpando mí pecho,
como queriendo escapar,
para unirse a tu pecho.
la nostalgia del corazón;
que palpitante
y exorbitante
late muy fuerte;
agolpando mí pecho,
como queriendo escapar,
para unirse a tu pecho.
¡Perdona este delirio!
déjame que me humille a tus pies;
para implorarte de rodillas
y expresarte el gran amor
que hay en mí.
déjame que me humille a tus pies;
para implorarte de rodillas
y expresarte el gran amor
que hay en mí.
Perdóname dulce mía,
si este amor,
algún día te hace llorar,
perdona no es mi intención,
es culpa de la desesperación.
Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador
