A la sombra de un árbol;
se encuentra
aquel niño miserable,
con su vocecita quebrantable,
y lágrimas que corrían
en sus rosadas mejillas,
como si hubiera padecido
de maltrato;
se me entumecía el alma,
se me partía el corazón;
pues nada se puede hacer;
solo queda, preguntarme,
¿quién sería ese infame ser,
que lo corrió?
donde desechando su ira,
se complacía de su ignorancia;
lastimando su débil y delicado
cuerpecito infantil.
se encuentra
aquel niño miserable,
con su vocecita quebrantable,
y lágrimas que corrían
en sus rosadas mejillas,
como si hubiera padecido
de maltrato;
se me entumecía el alma,
se me partía el corazón;
pues nada se puede hacer;
solo queda, preguntarme,
¿quién sería ese infame ser,
que lo corrió?
donde desechando su ira,
se complacía de su ignorancia;
lastimando su débil y delicado
cuerpecito infantil.
¡Quien entiende!
a tales personajes absurdos
que echan su locura,
en un inocente vástago;
de sensible corazón,
y rostro angelical,
que simplemente juega
y vuela imaginación,
buscando un cielo,
lleno de compasión,
para su protección.
Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador
