Tengo quince años,
me replico la dulzura voz,
de aquella niña;
de tez blanca
y liza cabellera;
de ojos café
y franca sonrisa;
sencilla como el alba.
me replico la dulzura voz,
de aquella niña;
de tez blanca
y liza cabellera;
de ojos café
y franca sonrisa;
sencilla como el alba.
Era la niña que encantaba,
mis sentidos y mi corazón;
desde que la encontré,
para mí fue grandeza,
deleite completo a la razón.
Muchos pretendían con ella;
en mi el gran celo me abrumaba,
y en silencio la admiraba,
con destreza la imploraba,
para poderla cortejar.
Era tan divina y pura,
que el mismo cielo la envidia,
me halagaba su compañía,
me hizo un poeta,
delirante de amor.
Anhelo su presencia,
me era grato su amor;
fragante aroma natural,
que despedía de su cuerpo;
éter virginal,
pasionaria mía.
Apacible sensación,
que sentía;
dulcísima palabra, que oía;
latidos exorbitantes
del pecho;
obsesión de mística juventud;
añoranza desmedida,
que gusta.
Amor es..
el aire que respiro;
ilusión justa que atesoro;
palabra suave que evoco;
ansiedad pulcra que derramo;
rubor intenso a hurtadillas.
Es esté, mí primer
y ferviente amor.
Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador
