Misteriosa y muda,
como aquel frió cemento,
que encierra en mi lamento,
¡estas allí! como un sepulcro, pálida y muda.
como aquel frió cemento,
que encierra en mi lamento,
¡estas allí! como un sepulcro, pálida y muda.
¡Estas allí! en aquel hoyo,
sigilosa, cobijada de tinieblas,
y encerrada en esta cruda realidad,
¡te beso! pero eres brisa,
te abrazo y no te siento,
mezquina como sombra pasajera.
Oigo tus gemidos, llanto incontrolable,
¡ya no llores alma mía!
que mi cuerpo aun no expira.
¡ya no llores alma mía!
que mi cuerpo aun no expira.
Eres como aquel cuadro
que se pinta en mi alcoba,
tan profunda, postrada
como una diosa, necesito poseerte,
que más queda; te tengo y no te tengo.
necesito de ti, aquel alivio,
que calme esta delirante angustia.
¡Padeciste alguna vez!
pero aun no mueres en mí,
¡es tan grande, esta huella!
no dejare incansable espíritu,
que te alejes de mí;
no es tan fácil, dejarme solo,
no sientas que soy una tortura,
simplemente soy aquel ente,
que deambulante, requiere de tu ser,
estas palabras son tuyas y mías,
mías y tuyas eternamente.
Por: Juan Jose Curicama Naula
"El por Siempre Ulises"
Odisea de un Amor Nefasto
Quito - Ecuador
